CUENTAME UN CHISTE

 




Alguna vez os ha pasado que no podéis dejar de reír, pero al mismo tiempo pensáis "tierra, trágame, qué vergüenza". A mí, definitivamente, sí. Y la protagonista de esta historia es mi hermana.

Para poneros en contexto: tenemos un grupo de WhatsApp donde estamos mi hermana, su jefa y yo. Este grupo es nuestro pequeño refugio para desahogarnos y compartir chorradas que nos hacen reír. Una mañana, me decidí a contarles un chiste. Mandé un mensaje de voz con toda la emoción del mundo: "He contado a éstos de aquí un chiste sobre paquetes de folios y solo les ha gustado A4".

Imaginaréis mi sorpresa cuando, tras escuchar mi brillante humor, mi hermana responde: "Pero cuéntanos el chiste". ¿En serio? pensé.

En ese momento, el sonido de la risa de su jefa resonaba en su oficina y en la mía también.  La verdad, me dio tanta risa y vergüenza a la vez que no sabía si esconderme y salirme del chat o seguir contando más chistes absurdos.

La pobre enseguida rectificó: juer perdonar es que como estoy a mil cosas.

Al final, es genial tener personas así en tu vida, que te hacen reír aunque estés teniendo un mal día.

¿Y el chiste? Bueno, digamos que lo compartí y, aunque no fue el mejor, de hecho más malo no podía ser, causó más risas de las esperadas. Estos son los momentos que valen la pena. Aún de vez en cuando lo seguimos recordando y seguimos riéndonos. Bueno mi hermana, se ríe menos, la verdad.


Raquel💛