Este es uno de esos momentos vividos que me recuerda
lo bonita que es la inocencia.
Adrián de chiquitito era muy mal comedor lo que ahora no es.
Antes nos las veíamos negras para que comiera y ahora es casi mejor comprarle
un traje como dice su abuela porque este chico nos arruina.
En esa época estaba obsesionado con Batman y sus amigos que así era como llamaba a los villanos. A menudo, nos sorprendía con sus sueños de viajar a América para conocer a Batman y sus amigos e invitarles a todos a su casa para que jugaran con él.
Recuerdo un día en particular ese día estaba siendo frustrante,
no quería comer, debía de estar hasta los cojones de los purés que le preparaba
la abuela.
Intenté razonar con él: “A ver Adri tú quieres ser fuerte y
grande con Batman, ¿verdad? Pues te tienes que comer todo el puré. ¡Vamos! Logré
que ingiriera unas cuantas cucharadas, hasta que volvimos otra vez a que no
quería.
En un intento desesperado por motivarlo le dije: “Voy a llamar
a Batman, ¿quieres que le llame? “. ¿”Tienes el teléfono de Batman”? me dijo. Aún
recuerdo esa cara de flipado, con esos ojos que parecía se le iban a salir de
la cara.
"Por supuesto que lo tengo; pero tienes
que comer primero",
-Vale, me dijo el jodido, con esa sonrisa y ese rostro de
felicidad.
Cogí el teléfono de casa y le dije toma marca. Le fui dando
los números uno a uno del teléfono de casa de mi hermana que en ese momento no
había nadie y solo iba a tener tonos de llamadas.
Cuando empezaron los tonos de llamada se acercó el teléfono
a su orejita.
Debió de marcar un número en vez de otro y de repente veo como
cambia la expresión de su carita, sus ojos se le iluminaron y exclamó todo
emocionado ¡¡¡ Batmaaaannnnnn!!!!.
No pude contener la risa mientras le quitaba el teléfono y colgaba
antes de que la persona al otro lado del teléfono empezará a decirle algo y se
diera cuenta de la broma.
“Adri, ¿te ha cogido el teléfono?” . "Sí, me
lo ha cogido, pero era una chica. Debía ser Catwoman",
No podía parar de reír y de mirarle su carita con esa
expresión en su rostro de felicidad.
Finalmente comió todo el puré, contento y
satisfecho porque, tras un breve y divertido intercambio, había tenido un
"encuentro" con Catwoman.
Estos momentos, son pequeñas anécdotas que nos
hacen valorar la inocencia y la imaginación de los niños, recordándonos que, a
veces, la magia está en los detalles más simples.
Raquel 💛