CONVERSACIÓN CON UN REPATIDOR

 


                                       

Alguna vez os ha pasado que, tras mantener una conversación reflexionáis y decís: “¿Acabo de tener una conversación surrealista? Si este es el nivel de la sociedad, estamos ya perdidos. Pues el otro día yo viví una de estas experiencias.

Era un día en el que me encontraba teletrabajando cuando sonó el timbre de mi casa. Un repartidor llegó para entregarme un paquete. Al abrir la puerta, se presentó con una sonrisa. Ah! No, tenía cara de no haber cagado, la sonrisa no estaba dibujada en su cara ni por asombro.

—Repartidor: Hola, ¿Raquel del Amo?

—Raquel: Sí, soy yo.

Y aquí comenzó el primer giro inesperado. En lugar de continuar con el protocolo habitual, el repartidor me lanza una pregunta confusa.

—Repartidor: ¿Tu nombre?

En ese momento, mi voz interna buena, mi ángel, se activó. La parte de mí que siempre busca lo lógico pensó: “¿Qué? Se ha equivocado. Quiere verificar mi identidad, tal vez pidiéndome el DNI”. Sin embargo, mantuve la compostura y respondí:

—Raquel: ¿El DNI?

—Repartidor: No, tu apellido.

Mi otra voz interna mala, mi diablillo comenzó a reírse. “Este es gilipollas”, pensé.

—Raquel: Del Amo.

Me tenía expectante la siguiente pregunta cuál podría ser.

—Repartidor: DNI?

-Mi voz diablilla  me decía: “¡Aaahhhh! Ahora síiiii, ¿no? Gilipollas

-Mi voz angelical insistía en ser educada y hacer lo correcto. Facilítale tu dni y ni se te ocurra decir G de guapa.

-Mi voz diablilla di mejor G de gilipollas dilo, dilo.

-Callaros coño que me liais y por vuestra culpa siempre la lío.

—Raquel: 53xxxxxx-G.

-Mi voz angelical: Bien Raquel, bien muy bien. Estoy orgullosa de ti.

-Mi voz diablilla: Buah!!!, que aburrida, buuuuu!!!!!, fuera!!!!, aburrida!!!!

Finalmente, con este último dato el trámite quedó completado, y no hubo más preguntas.
-Repartidor: Adiós
-Raquel: Que tengas un mejor día, digo, un buen día.

Tras cerrar la puerta me preguntaba si realmente acababa de vivir una conversación surrealista o si forma parte de la realidad cotidiana de este muchacho.


Raquel 💛