En la vida, a menudo se dice que los verdaderos
amigos son aquellos que permanecen a nuestro lado en los momentos difíciles. Es
durante estas pruebas cuando ves a las personas que nos
aportan. Sin embargo, ¿qué sucede en los buenos momentos? A primera vista,
podríamos pensar que en esos instantes felices, todos están presentes para
celebrar con nosotros. Pero, analicemos más de cerca esta situación.
Es fácil encontrarnos rodeados de personas en
nuestras victorias; la alegría atrae a muchos, pero no siempre su presencia es
desinteresada. A veces, dentro del grupo, también hay quienes parecen empeñados
en restar importancia a nuestros logros o a nuestro estado emocional positivo.
Cuántas veces hemos experimentado que, tras compartir una buena noticia, hay
alguien que, de inmediato, busca el lado negativo de la situación o critica
nuestras decisiones.
Hay personas que, al vernos sonreír, parecen intentar oscurecer esa luz. Puede que no lo hagan de manera intencionada, pero estas actitudes pueden convertirse en sombras que nubla nuestro bienestar. A veces, estas personas necesitan ser el centro de atención y hacen todo lo posible para que la luz este en su persona. Es como si, en vez de compartir nuestra felicidad, quisieran asegurarse de que su historia también tenga su protagonismo. O sino logran ese protagonismo empiezan a criticar y a ensuciar tu estado hasta que dañan y lo convierten en rechazo y tristeza.
Entonces,:¿quiénes son realmente las personas importantes en nuestra vida? Aquellos que nos acompañan en las tormentas, sí, pero también debemos prestar atención a cómo se comportan en los días soleados. Las dos situaciones revelan quienes tenemos a nuestro lado. En los malos momentos, es más sencillo identificar a quienes nos dan su apoyo incondicional. Sin embargo, en los buenos, se puede fácilmente saber quiénes verdaderamente comparten y se alegran de nuestra alegría y quiénes solo buscan arañar y eliminar ese estado de bienestar tuyo.
Estar atentos a quienes tenéis alrededor, os podréis llegar a sorprender para bien como para mal.
Raquel💛